El proyecto se planteó en dos partes complementarias.
Por un lado, se realizó un estudio de benchmarking para analizar otras experiencias y modelos de mercados, identificar buenas prácticas y detectar elementos que pudieran ser útiles para el contexto de Manresa.
Por otro, se diseñó un proceso de dinamización estructurado en tres sesiones de trabajo de unas dos horas cada una.
Las sesiones se plantearon de manera progresiva:
- una primera fase de exploración y diagnóstico;
- una segunda fase orientada a la generación de ideas y oportunidades;
- y una tercera destinada a concretar y ordenar las propuestas surgidas durante el proceso.
La combinación del benchmarking con las sesiones participativas permitía trabajar con una doble mirada: incorporar referentes externos y, al mismo tiempo, construir las propuestas a partir del conocimiento y la experiencia de las personas vinculadas al mercado.